A continuación, una relación de títulos sobre películas que abordaron el tema
ya fuera de lleno o de manera metafórica.
Paisá (1946) de Roberto Rossellini
Tras el impacto internacional que produjo Roma: Ciudad abierta, Rossellini describió los últimos días del fascismo y la ocupación alemana en Italia en una serie de episodios basados en historias reales que se desarrollan en distintos lugares del país. Al igual que en Roma..., entre sus guionistas se contó Federico Fellini.
Los mil ojos del Dr. MAbuse (1961) de Fritz Lang
Fritz LAng volvió a narrar las diabólicas hazañas del Dr. Mabuse en otras dos oportunidades: El testamento del Dr. Mabuse,, que fue prohibida por el flamante gobierno nazi en 1933, y Los mil ojos del Dr. Mabuse, su último film.
Esta tierra es mía (1943) de Jean Renoir
Desde su exilio en Estados Unidos, y mientras a su alrededor abundaban las películas seguras del heroísmo de la resistencia francesa, Renoir se atrevió a profetizar lo contrario. Charles Laughton realizó para este film una de las grandes interpretaciones de su vida.
Un condenado a muerte se escapa (1956) de Robert Bresson
El protagonista es un teniente francés resistente, arrestado por la Gestapo. No se mencionan los motivos de la condena y el realizador hace una abstracción del contexto histórico sólo usado como pretexto y se concentra en la claustrofobia del encierro y en el espíritu de lucha por la libertad que posee el convicto.
El último subte (1980) de François Truffaut
El ámbito teatral funciona como un microuniverso que representa a todos los actores sociales: un crítico teatral partidario del nazismo quien se aprovecha de su oficio para divulgar un discurso antisemita, el director de teatro de origen judío que trabaja desde las sombras y es amparado por sus colegas, quienes por dinero simulan ayudar."
Adiós a los niños (1987) de Louis Malle
El colaboracionismo francés queda expuesto, en primer lugar, por la participación activa de la policía francesa, confrontada por la actitud arriesgada de una población que intentaba proteger a los perseguidos. Las autoridades de un colegio católico, lejos de la actitud condescendiente del Vaticano, optan, desde el silencio aparente, por arriesgar la vida. Gestapo (1939) de Sam Newfield
Antes de que los grandes estudios se decidieran a hacer un film abiertamente antinazi, este pequeño film de clase B rompió ese tabú al describir la historia de un grupo de resistentes alemanes que procuró oponerse al régimen desde la clandestinidad. En el elenco se destaca, además de varios actores alemanes exilados, un joven Alan Ladd.
La séptima cruz (1944) de Fred Zinnemann
Muy lejos de las epopeyas triunfalistas de la mayor parte de las películas norteamericanas de entonces, este film describió con un tono sombrío y casi expresionista la persecución implacable de siete hombres que escapan de un campo de concentración. Con notable economía de diálogos y fuerza visual, Tracy compuso uno de los mejores personajes de su carrera.
Hitler y el diablo (1944) de Gordon Douglas
Lucifer está preocupado: según sus asesores, Hitler es tan malo que pronto lo sucederá al mando del Averno. En una curiosa inversión del tema de Fausto, su estrategia para evitarlo consistirá en persuadirlo de que cometa una buena acción.
¿Sucederá de nuevo? (1946)
Este mediometraje documental fue realizado por los aliados inmediatamente después de terminada la guerra. Su intención era básicamente propagandística, pero ilustra la época con excelente y poco visto material de archivo.
Los verdugos también mueren (1943) de Fritz Lang
Escrita por Lang en colaboración con Bertholt Brecht, el film procura reconstruir, sobre la base de la poca información disponible entonces, las consecuencias que debió soportar el pueblo de Praga tras la ejecución de Reinhard Heydrich, el representante del führer en la ciudad. Producida de manera independiente, fue una de las mejores películas del período norteamericano del realizador.
Corresponsal extranjero (1940) de Alfred Hitchcock
El film denuncia la mirada ingenua del ciudadano norteamericano frente a la guerra europea y pone en evidencia una gran contradicción: en muchos de los países que luchan contra el nazismo existen ciertos sectores que están a favor de Hitler.
Noche y niebla (1955) de Alain Resnais
Desde el comienzo, Resnais habla de la responsabilidad colectiva y muestra cómo la nación se pone a trabajar en la construcción de campos de concentración como si fueran hoteles o estadios. El pasado de la historia representado por el blanco y negro se contamina con el presente del relato representado por la voz en off que dice Œmientras tanto la vida cotidiana sigue su curso a espaldas del horror programado
13 rue Madeleine (1946) de Henry Hathaway
James Cagney combate a brazo partido contra los nazis en este film que, pese a su fuerte carga propagandística, se basa en un hecho real y está filmado en un estilo semidocumental que supuso una renovación para los estudios de Hollywood, acusando el impacto del neorrealismo.
El verdadero fin de la guerra (1957) de Jerzy Kawalerowicz
Con la misma capacidad para iluminar una subjetividad perturbada que demostraría después en su obra maestra Juana de los Ángeles, el director polaco Kawalerowicz describe la existencia destrozada de un hombre, sumido en un silencio autista tras sobrevivir a los campos de concentración.
La última etapa (1942) de Wanda Jakubowska
Como luchadora de izquierda, Jakubowska formó parte de la resistencia de su país hasta que en octubre de 1942 fue detenida por la Gestapo y enviada al campo de Birkenau. Después de la guerra, Jakubowska volvió al lugar de los hechos y reconstruye la historia con actores profesionales para los personajes principales, a quienes rodeó de 350 mujeres extras que habían estado en el campo y que debieron volver a vestir los uniformes verdaderos, a usar las mantas y los camastros donde habían dormido.
Algunos que vivieron (2002) de Luis Puenzo
Toma diez testimonios de sobrevivientes de la Shoá residentes en Argentina. ŒEl drama más fuerte no era si íbamos a morir sino cómo sobrevivir cada día al hambre, declara uno de ellos.
Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno (2002) de Llorenc Soler
El testimonio de Boix, único español testigo en el juicio de Nuremberg, fue esencial para demostrar la culpabilidad de Albert Speer y de Ernst Kaltenbrunner. Adquiere una resonancia acusatoria cuando se lo ve ponerse de pie en el estrado y señalar a Albert Speer como uno de los jerarcas que dirigió la construcción del campo.
Almirante Canaris (1954) de Alfred Weidenmann
Renegando de su filmografía anterior durante el nazismo, el realizador abordó la rocambolesca figura del jefe de los servicios secretos del régimen, ejecutado poco antes del fin de la guerra por integrar el grupo de jerarcas que trató de matar a Hitler.
El tambor (1979) de Volker Schlondorff
Está basada en una novela de Gunther Grass, adaptada por Jean-Claude Carrière. Desde la mirada de un niño que a partir de su tercer cumpleaños se niega a seguir creciendo en un mundo al que rechaza, muestra la descomposición social de la familia y, luego, la desplaza al ámbito público. La decisión del niño revaloriza la lucha individual de quien, con ayuda de un tambor de hojalata, enfrenta a todos.
El fin de la noche (1944) de Alberto de Zavalía
Para proteger a su hijo, Lamarque debe oficiar como doble agente para los nazis, pero se enamora de un hombre de la resistencia y las cosas se complican. Afortunadamente, las tensiones mundiales no impiden que la diva cante "Uno", entre otros tangos memorables. Por su postura favorable a los aliados, este film quedó prohibido durante un año.
Las conspiradoras (1960) de Ralph Thomas
Se supone que la anécdota es real: un grupo de monjas italianas colaboró durante cierto tiempo con la resistencia antinazi sacando niños judíos de un campo de concentración. Más allá del enfrentamiento superficial, el film aborda cuestiones más complejas, como el atroz impacto del odio antisemita en la infancia y el ambiguo papel jugado por las tropas italianas durante la ocupación.
El gabinete del Dr. Caligari (1920) de Robert Wiene
Además de suponer la irrupción del expresionismo en el cine, Caligari importa por haber intentado mostrar una figura de autoridad completamente desquiciada, que envía a un ser sin voluntad a matar y a ser muerto. En la intención original de sus creadores, los guionistas Carl Mayer y Hans Janowitz, debía entenderse como una metáfora del totalitarismo. Los productores agregaron un prólogo y un epílogo que modificaron esa concepción inicial, pero el film sigue siendo un hito de la historia del cine.
Dr. Mabuse: el jugador (1922) de Fritz Lang
Fritz Lang formuló la profecía más sorprendente del ascenso de Hitler en este Dr. Mabuse, originado en un folletín policial y transformado por el director en un supervillano que, a diferencia de muchos colegas, no está interesado en las riquezas materiales sino en el goce que obtiene de jugar con los hombres y sus destinos.
Nota: La información sobre estas películas ha sido tomada de: http://www.malba.org.ar/, página del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.
Paisá (1946) de Roberto Rossellini
Tras el impacto internacional que produjo Roma: Ciudad abierta, Rossellini describió los últimos días del fascismo y la ocupación alemana en Italia en una serie de episodios basados en historias reales que se desarrollan en distintos lugares del país. Al igual que en Roma..., entre sus guionistas se contó Federico Fellini.
Los mil ojos del Dr. MAbuse (1961) de Fritz Lang
Fritz LAng volvió a narrar las diabólicas hazañas del Dr. Mabuse en otras dos oportunidades: El testamento del Dr. Mabuse,, que fue prohibida por el flamante gobierno nazi en 1933, y Los mil ojos del Dr. Mabuse, su último film.
Esta tierra es mía (1943) de Jean Renoir
Desde su exilio en Estados Unidos, y mientras a su alrededor abundaban las películas seguras del heroísmo de la resistencia francesa, Renoir se atrevió a profetizar lo contrario. Charles Laughton realizó para este film una de las grandes interpretaciones de su vida.
Un condenado a muerte se escapa (1956) de Robert Bresson
El protagonista es un teniente francés resistente, arrestado por la Gestapo. No se mencionan los motivos de la condena y el realizador hace una abstracción del contexto histórico sólo usado como pretexto y se concentra en la claustrofobia del encierro y en el espíritu de lucha por la libertad que posee el convicto.
El último subte (1980) de François Truffaut
El ámbito teatral funciona como un microuniverso que representa a todos los actores sociales: un crítico teatral partidario del nazismo quien se aprovecha de su oficio para divulgar un discurso antisemita, el director de teatro de origen judío que trabaja desde las sombras y es amparado por sus colegas, quienes por dinero simulan ayudar."
Adiós a los niños (1987) de Louis Malle
El colaboracionismo francés queda expuesto, en primer lugar, por la participación activa de la policía francesa, confrontada por la actitud arriesgada de una población que intentaba proteger a los perseguidos. Las autoridades de un colegio católico, lejos de la actitud condescendiente del Vaticano, optan, desde el silencio aparente, por arriesgar la vida. Gestapo (1939) de Sam Newfield
Antes de que los grandes estudios se decidieran a hacer un film abiertamente antinazi, este pequeño film de clase B rompió ese tabú al describir la historia de un grupo de resistentes alemanes que procuró oponerse al régimen desde la clandestinidad. En el elenco se destaca, además de varios actores alemanes exilados, un joven Alan Ladd.
La séptima cruz (1944) de Fred Zinnemann
Muy lejos de las epopeyas triunfalistas de la mayor parte de las películas norteamericanas de entonces, este film describió con un tono sombrío y casi expresionista la persecución implacable de siete hombres que escapan de un campo de concentración. Con notable economía de diálogos y fuerza visual, Tracy compuso uno de los mejores personajes de su carrera.
Hitler y el diablo (1944) de Gordon Douglas
Lucifer está preocupado: según sus asesores, Hitler es tan malo que pronto lo sucederá al mando del Averno. En una curiosa inversión del tema de Fausto, su estrategia para evitarlo consistirá en persuadirlo de que cometa una buena acción.
¿Sucederá de nuevo? (1946)
Este mediometraje documental fue realizado por los aliados inmediatamente después de terminada la guerra. Su intención era básicamente propagandística, pero ilustra la época con excelente y poco visto material de archivo.
Los verdugos también mueren (1943) de Fritz Lang
Escrita por Lang en colaboración con Bertholt Brecht, el film procura reconstruir, sobre la base de la poca información disponible entonces, las consecuencias que debió soportar el pueblo de Praga tras la ejecución de Reinhard Heydrich, el representante del führer en la ciudad. Producida de manera independiente, fue una de las mejores películas del período norteamericano del realizador.
Corresponsal extranjero (1940) de Alfred Hitchcock
El film denuncia la mirada ingenua del ciudadano norteamericano frente a la guerra europea y pone en evidencia una gran contradicción: en muchos de los países que luchan contra el nazismo existen ciertos sectores que están a favor de Hitler.
Noche y niebla (1955) de Alain Resnais
Desde el comienzo, Resnais habla de la responsabilidad colectiva y muestra cómo la nación se pone a trabajar en la construcción de campos de concentración como si fueran hoteles o estadios. El pasado de la historia representado por el blanco y negro se contamina con el presente del relato representado por la voz en off que dice Œmientras tanto la vida cotidiana sigue su curso a espaldas del horror programado
13 rue Madeleine (1946) de Henry Hathaway
James Cagney combate a brazo partido contra los nazis en este film que, pese a su fuerte carga propagandística, se basa en un hecho real y está filmado en un estilo semidocumental que supuso una renovación para los estudios de Hollywood, acusando el impacto del neorrealismo.
El verdadero fin de la guerra (1957) de Jerzy Kawalerowicz
Con la misma capacidad para iluminar una subjetividad perturbada que demostraría después en su obra maestra Juana de los Ángeles, el director polaco Kawalerowicz describe la existencia destrozada de un hombre, sumido en un silencio autista tras sobrevivir a los campos de concentración.
La última etapa (1942) de Wanda Jakubowska
Como luchadora de izquierda, Jakubowska formó parte de la resistencia de su país hasta que en octubre de 1942 fue detenida por la Gestapo y enviada al campo de Birkenau. Después de la guerra, Jakubowska volvió al lugar de los hechos y reconstruye la historia con actores profesionales para los personajes principales, a quienes rodeó de 350 mujeres extras que habían estado en el campo y que debieron volver a vestir los uniformes verdaderos, a usar las mantas y los camastros donde habían dormido.
Algunos que vivieron (2002) de Luis Puenzo
Toma diez testimonios de sobrevivientes de la Shoá residentes en Argentina. ŒEl drama más fuerte no era si íbamos a morir sino cómo sobrevivir cada día al hambre, declara uno de ellos.
Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno (2002) de Llorenc Soler
El testimonio de Boix, único español testigo en el juicio de Nuremberg, fue esencial para demostrar la culpabilidad de Albert Speer y de Ernst Kaltenbrunner. Adquiere una resonancia acusatoria cuando se lo ve ponerse de pie en el estrado y señalar a Albert Speer como uno de los jerarcas que dirigió la construcción del campo.
Almirante Canaris (1954) de Alfred Weidenmann
Renegando de su filmografía anterior durante el nazismo, el realizador abordó la rocambolesca figura del jefe de los servicios secretos del régimen, ejecutado poco antes del fin de la guerra por integrar el grupo de jerarcas que trató de matar a Hitler.
El tambor (1979) de Volker Schlondorff
Está basada en una novela de Gunther Grass, adaptada por Jean-Claude Carrière. Desde la mirada de un niño que a partir de su tercer cumpleaños se niega a seguir creciendo en un mundo al que rechaza, muestra la descomposición social de la familia y, luego, la desplaza al ámbito público. La decisión del niño revaloriza la lucha individual de quien, con ayuda de un tambor de hojalata, enfrenta a todos.
El fin de la noche (1944) de Alberto de Zavalía
Para proteger a su hijo, Lamarque debe oficiar como doble agente para los nazis, pero se enamora de un hombre de la resistencia y las cosas se complican. Afortunadamente, las tensiones mundiales no impiden que la diva cante "Uno", entre otros tangos memorables. Por su postura favorable a los aliados, este film quedó prohibido durante un año.
Las conspiradoras (1960) de Ralph Thomas
Se supone que la anécdota es real: un grupo de monjas italianas colaboró durante cierto tiempo con la resistencia antinazi sacando niños judíos de un campo de concentración. Más allá del enfrentamiento superficial, el film aborda cuestiones más complejas, como el atroz impacto del odio antisemita en la infancia y el ambiguo papel jugado por las tropas italianas durante la ocupación.
El gabinete del Dr. Caligari (1920) de Robert Wiene
Además de suponer la irrupción del expresionismo en el cine, Caligari importa por haber intentado mostrar una figura de autoridad completamente desquiciada, que envía a un ser sin voluntad a matar y a ser muerto. En la intención original de sus creadores, los guionistas Carl Mayer y Hans Janowitz, debía entenderse como una metáfora del totalitarismo. Los productores agregaron un prólogo y un epílogo que modificaron esa concepción inicial, pero el film sigue siendo un hito de la historia del cine.
Dr. Mabuse: el jugador (1922) de Fritz Lang
Fritz Lang formuló la profecía más sorprendente del ascenso de Hitler en este Dr. Mabuse, originado en un folletín policial y transformado por el director en un supervillano que, a diferencia de muchos colegas, no está interesado en las riquezas materiales sino en el goce que obtiene de jugar con los hombres y sus destinos.
Nota: La información sobre estas películas ha sido tomada de: http://www.malba.org.ar/, página del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.

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